Respirar es un acto mecánico, inconsciente y en el que no nos solemos detener, pero ¿y si nos paramos un segundo y empezamos a tomar conciencia de este acto?. De todos los actos fisiológicos la respiración es la más accesible a la conciencia, pero a la par focalizar nuestra atención en ella es un proceso complejo que necesita mucha práctica y paciencia. Hay técnicas de relajación que nos pueden ayudar, y según respiremos incluso podemos reducir tensiones físicas y emocionales.
Si controlamos nuestra respiración de forma consciente podremos conseguir diversos objetivos, uno de ellos es el de disminuir nuestros niveles de estrés y ansiedad. Oxigenar el organismo adecuadamente para que la sangre obtenga la cantidad suficiente de este elemento es vital para que no se llene de sustancias nocivas o tóxicas.